Rocío Flores

OAXACA, Oax. La violencia también se puede filtrar en nuestras vidas y hacernos sentir que todas las acciones que podamos llevar a cabo no tienen sentido, no permite tener una respuesta colectiva, fragmenta a la gente, dijo el cineasta Atom Egoyan en su reciente visita a la ciudad, a decir del creador, la gente comienza a interiorizar el terror y  es precisamente ahí donde se nos inmoviliza como sociedad  “pero el arte y la imaginación están para hacer algo más constructivo y también para mantener el espíritu, cuando no todo está yendo bien, el arte está ahí para enaltecernos”, apuntó.

Poco después de las 5 de la tarde llega al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), saluda a su paso a dos o tres personas con un gesto, antes de llegar a la sala donde le esperan algunas reporteras y reporteros de la prensa local el cineasta Atom Egoyan visita sala por sala la biblioteca del IAGO, poseedor de un vasto legado bibliográfico del artista Francisco Toledo, quien de alguna manera le ha hecho venir a esta ciudad.

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El cineasta canadiense autor de cintas como Exótica, El Dulce Porvenir, Ararat, Chloe, y  Remember entre otras llegó durante el fin de semana a Oaxaca para recibir  del pintor juchiteco Franciso Toledo, el premio Internacional al Cine Digital El Pochote por su destacada trayectoria y su aporte al cine digital.

Egoyán, quien se define como un artista transcultural por su origen  -nacido en Egipto pero de padres armenios y nacionalizado en la franja inglesa de Canadá-  abre la charla y habla de la sensación que le ha provocado estar en la Ciudad de México y en Oaxaca.

“He sido capaz de viajar por el mundo pero el hecho de venir aquí a Oaxaca y conocer a un artista que es capaz de concentrar todo el respeto y todo el esfuerzo en un lugar, en una institución como el IAGO,  he visto lo que hay  y la manera como se respeta el arte, me inspira y me conmueve” comenta.

“Quizá como habitantes de esta ciudad no se dan cuenta del  valor de estar en contacto físico con civilizaciones que tienen siglos (se refiere a la zona arqueológica de Monte Albán ubicada a unos 20 minutos de la capital) y también tener está conexión con artistas, que tratan de establecer un vínculo entre el pasado y el presente, para mi es algo excepcional”, dijo el cineasta.

La búsqueda continua en el arte

Atom Egoyán ocupa un lugar fundamental entre los cineastas canadienses, su obra ha evidenciado una continua búsqueda de expresión personal, con temáticas innovadoras, una de las razones por las que fue elegido para este premio que fue instaurado en 2005 según expusieron los organizadores.

Cuestionado sobre su papel hoy como cineasta de thrillers en las que  participan actrices de Hollywood, dijo que reconoce una diferencia, una transición en su trabajo, entre lo que hacía antes (empezó con un trabajo más introspectivo) y lo que estoy haciendo ahora pero justifica:

“Quería experimentar con otro tipo de géneros, entre ellos el thriller, docudramas y también con otro tipo de actores más famosos o más conocidos también como una evolución”.

El canadiense expone sin prejuicios de ese cine que ha dejado atrás y del que ahora ha querido hacer. Considera que un artista se debe preguntar para qué tipo de audiencia quiere trabajar.

“Yo como canadiense y por haber vivido siempre bajo una gran influencia de los Estados Unidos, prefiero trabajar más con audiencias más grandes” expuso.

Enfundado en unas peculiares gafas, Egoyan observa  y escucha atento cada una de las preguntas de los reporteros y reporteras, transita entre el tema del cine, el impacto social y viceversa; habla del cine de horror y cómo impacta en la psique, y aunque ha abordado ese género en sus películas señala que prefiere tomar algo de distancia.

El cineasta reconoce que en estos últimos años hay más una tradición de hacer películas que hablan de cosas paranormales y de la tecnología atacando al ser humano, pero hace una clara distinción entre el horror y este tipo de cine.

Casi a manera de una brevísima cátedra el cineasta explica que la principal diferenciación entre el cine de arte y  el comercial tiene que ver fundamentalmente con el marketing, aunque señala que muchos elementos artísticos del llamado cine de arte también tiene su impacto en la televisión, por ejemplo en la serie The Leftlovers de HBO.

“Todos somos víctimas de este terror”

Los atentados en Francia para Egoyan tienen un impacto personal, durante la charla narra que el día de los ataques, el pasado 13 de noviembre, su hijo llegó a París a visitar a su novia que vive ahí.

Estaba instalado en un departamento cerca del área donde sucedieron en los ataques, su  hijo tenía planeado llevar a su novia a cenar a uno de los restaurantes donde pasó el ataque y gracias a que estaba saturado no estuvieron ahí.

Mientras esto pasaba él y su esposa, la actriz Arsinée Kjanhian estaban en México y no dejaban de  preguntarse ¿qué hubiera pasado?

Lo importante dijo es reconocer que está pasando , no perder  la fuerza y no dejarnos ceder  por el terror, porque eso es precisamente como el terror funciona, hace  que la gente entre en shock.

La fragilidad del ser ante la violencia

En el contexto de los atentados en Francia, Egoyán recordó y se solidarizó con el dolor  que en México también se vive por el horror de la desaparición de los 43 normalistas.

La violencia también puede entrar en nuestras vidas, expuso, trajo a cuenta su filme Adoration (2008) que juega mucho con la noción del horror y terror  y de cómo la violencia se puede filtrar en nuestra vida y hacernos sentir que todas las acciones que podamos llevar a cabo no tienen sentido; a manera de sugerencia dijo, “hay que aprender la mecánica del terror  y separarlo porque la violencia no permite  tener una respuesta colectiva, fragmenta a la gente , la  gente empieza a interiorizar el terror y es precisamente ahí donde se cae en  una subordinación al terror y no se pueden llevar a cabo otras acciones”.

 Desde su perspectiva la imaginación sirve para crear un diálogo frente a un discurso diferente al de violencia que impone el terror.

“El maestro Toledo usa el terror  para hacer algo más constructivo”, dijo refiriéndose a Duelo,  la reciente creación del  artista  Francisco Toledo que se expone en el Museo de Arte Contemporáneo en la Ciudad de México.

“Usó  la violencia de los 43 para crear otras narrativas y también -porque es una misión del arte-  para provocar,  pero también el arte está ahí para mantener el espíritu,  porque cuándo todo no está yendo bien, el arte está ahí para enaltecernos”.

El galardón otorgado al cineasta el sábado pasado en el Centro de Artes San Agustín (CASA), consiste en una medalla de plata diseñada por Francisco Toledo; anteriormente fue entregada al cineasta mexicano Jaime Humberto Hermosillo, posteriormente en 2007 al belga Agnés Varda, en 2009 a Arturo Ripstein  y al ruso Alexander Sokúrov en 2010.

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