Rocío Flores

OAXACA, Oax.  ¿A qué diablos viene el papa?  preguntó un  integrante de la sociedad civil la noche de ayer en la ciudad de Oaxaca, durante una protesta en memoria de la periodista de Veracruz Anabel Flores, asesinada recientemente, con la que suman 17 los asesinatos de esa entidad del país.

Justo cuando se cumple un año más del crimen de Goyo, otro periodista asesinado en el gobierno de Javier Duarte, que en una fecha como ayer apareció muerto, en una fosa.

Este día Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco viaja a América Latina, y se tiene prevista su llegada al país por la noche. El pontífice estará durante seis días en suelo mexicano, donde realizará diversos recorridos en la  nueva Ciudad de México. el estado de Chiapas, Michoacán y Ciudad Juárez.

El papa viene a un país en crisis, donde se ha registrado un alto índice de feminicidios, asesinatos de periodistas y donde recientemente se han atrevido a matar a un bebé de siete meses, en Pinotepa, Oaxaca.

Históricamente las visitas de los papas a México han servido también como mecanismo de distracción de una gran mayoría  que profesa la religión católica en el país, como una manera de desviar la atención de los problemas nacionales, sin embargo en esta ocasión la expectativa parece ser distinta, al menos es lo que aseguran algunos columnistas, incluso han señalado que será para incomodar a las propias estructuras de poder en el país, a las jerarquías políticas y  eclesiásticas.

La visita papal es una visita en tiempos difíciles, con denuncias que refieren que nos gobierna la narco delincuencia, que al frente del país están los peores criminales, con  una sociedad que demanda justicia y alto a la impunidad.

Entrevistado por separado el sacerdote Alejandro Solalinde opinó: “Él no va a venir arreglar esos problemas, que quede claro”, dijo hace un par de días el también activista, quien por cierto no está invitado a reunirse con él para hablar de las violaciones a los derechos humanos de migrantes.

Aunque justifica: “no hace falta porque el papa está bien informado”

“El papa es una autoridad moral que viene a alimentar la esperanza y la lucha de la sociedad civil, éste no es un papá  ingenuo que viene a decirnos que con mucha oración se va a arreglar todo”, aseguró el padre, también integrante de la Comisión de la Verdad en Oaxaca, que afina un  reporte de violaciones a derechos humanos ocurridos en  2006 y 2007  en la entidad.

Solalinde comenta que él (el papa) tiene una etiqueta revolucionaria; en la Encíclica según el clérigo, dice que el alienta a la sociedad civil a presionar a gobiernos corruptos.

“Su visita  va a impactar de diferentes maneras”, aseguró el sacerdote y defensor de migrantes.

En opinión de una ciudadana, Bergoglio viene a un país con un gobierno que le debe muchas respuestas a su sociedad, que tiene pendientes.

“Viene a  reunirse con autoridades de un Estado que tiene que responder a las voces de la sociedad civil que preguntan por qué un asesinato más a una periodista, por qué la sacan de su casa sin importar que tiene un bebé de 10 meses y un niño de cuatro años, se la llevan y aparece muerta dos días después y el presidente ni siquiera se pronuncia. Donde una parte de la sociedad cuestiona ¿dónde están los asesinos?”

El papa viene a reunirse con un sector de la sociedad, quiza no ( al menos no está confirmado) con quienes piden justicia, quienes parecen  incrementar su temor y coraje.

Anoche  durante  la pequeña ceremonia por Anabel, un ciudadano declaraba:

“Esperamos que se reúna con las madres y padres de los 43 estudiantes normalistas que fueron desaparecidos el 26 de septiembre del 2014 por el Ejército, que se reúnan con las cinco familias de los jóvenes que entregaron en cajas en Veracruz, que también lo haga con familiares de  110 periodistas que han sido asesinadas y asesinados en México”.

Pero si el santo papa no viene a  escuchar las situaciones de injustica que se viven en el país ¿a qué diablos viene el papa?

Otras voces en este contexto responden: el último recurso para quienes no pueden tener acceso a la justicia terrenal (o no pueden pagarla) en un País como México, es creer en la “justicia divina” que no se alcanza a ver en la tierra.

Y quizá por eso “es más conveniente” para el Estado reforzar las creencias, que resolver problemas y construir un país más ético, menos impune.

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