Testimonios de personas heridas en el enfrentamiento en Nochixtlán

Algunos de los nombres que se utilizan en el siguiente reportaje son seudónimos, a petición  de las personas entrevistadas que temen represalias por parte del Estado

Jorge González

OAXACA, Oax. Ha pasado una semana desde los incidentes ocurridos en la comunidad mixteca de Nochixtlán, Oaxaca, ubicada a 90 kilómetros de la capital del estado y hasta hoy existen decenas de heridos, algunos con fragmentos de bala aún incrustados, otros recibiendo atención en hospitales y muchos más resguardados en sus casas por el miedo a ser capturados por el gobierno, al menos cinco desaparecidos y un pueblo en el que el dolor y la rabia sigue latente tras haber sufrido una represión que dejó cerca de 11 muertos, según cifras extra oficiales y 9 según oficiales.

 ‘A ver si muchos huevos huarachudos…’

 

 “Me siento adolorido, estoy tomando antibióticos para las heridas y analgésicos para el dolor. Fui a un neurólogo y me sacó una tomografía, me dijo que cambiara mi fecha de nacimiento porque había vuelto a nacer”, dijo Santiago López recostado desde su cama, en dónde se encuentra en reposo desde el domingo pasado tras haber recibido impactos de bala en distintas partes de su cuerpo durante el enfrentamiento entre fuerzas del Estado y maestros disidentes apoyados por pobladores de distintas regiones de la mixteca principalmente.

Santiago se encuentra con la cabeza vendada y fue participe de la batalla que duró más de 8 horas, es solo uno de los más de 100 heridos que hay aún en el pueblo. Según la narración del herido, la batalla inició aproximadamente a las 7 de la mañana y al principio no era un grupo tan nutrido de gente que resistió al embate policiaco, sin embargo, conforme pasaron las horas comenzó a llegar el apoyo, pero explicó que él se encontraba ahí porque se dirigía al panteón municipal para cavar la tumba de su vecino finado junto con otro grupo de pobladores.

“Eran cerca de 16 personas las que se encontraban dentro del panteón municipal cuando los gendarmes llegaron a agredir”, contó Eufemio López (tío del baleado). “Nosotros apenas acabábamos de llegar, pero cuando vimos que venían correteando a nuestros amigos decidimos ayudar, nosotros solo íbamos a cavar y tratamos de explicarles pero nos ignoraron y agredieron”. “Nos gritaban órenle pinches huarachudos, come frijoles, come nopales, déjense caer a ver si muchos huevos, ellos nos provocaron, fue entonces que decidimos apoyar a los caídos y defenderlos de los granaderos”.

La narración de los hechos que vivió Santiago continúa, acompañada de una fuerte lluvia que se escuchaba desde su cuarto, “los policías estaban disparando a matar. Recuerdo a una federal que tiraba de frente, era una mujer disparándonos  con una pistola corta, detrás de unos pinos localizados en el andador del panteón. Nos vacío todo el cargador y nosotros solo corrimos mientras intentábamos sacar a los heridos. Lo único que dije fue ya me dieron, me quise agachar pero mi peso me ganó, quedé tirado e inmovilizado en el piso pero seguía consciente, pensé en mi familia”.

Mientras los disparos continuaban, ambos, junto con otro grupo de pobladores, se dedicaron a defender a los caídos mientras podían, aseguran los policías iban y recogían a los heridos y se los llevaban, aunque ellos trataban de impedirlo, incluso llegaron a arrebatarle a uno de sus amigos.

“Ellos se los querían llevar para desaparecerlos, pero no los dejamos, había muchos heridos y lo que hicimos fue recogerlos y meterlos a los taxis y coches particulares que se solidarizaron. Ahorita lo cuento más tranquilo pero al momento la pinche presión y desesperación no te deja ni pensar”, declaró Eufemio.

Cuando se encontraban a la altura del panteón municipal, uno de los puntos en dónde hubo más violencia, Santiago llamó a su esposa.

“No vengan para nada, está muy feo, la policía está matando”, respondió temerosa mi esposa Lourdes.

Santiago narra  que tras enterarse de los hechos, su madre y su esposa decidieron ir a buscarlo a él y  a otros de sus familiares.

“Cuando llegamos ya estaban replegando a la gente. Había mucho ruido entre balas, cohetes y gritos no había diferencia. Desde arriba botaban gases lacrimógenos los helicópteros, cuando de pronto se escuchó otra ráfaga y vi como a unos escasos metros caía una persona, fue cuando decidimos correr y resguardarnos en una casa”, narró  Lourdes.

Santiago, Eufemio y Lourdes dan su declaración con algo de temor, aclaran que no habían hablado antes con otros medios por lo mismo.

“Lo que está provocando el gobierno es que los odiemos. Si los policías, se supone, están para protegernos  y son los primeros en agredir, quién si no nosotros para defendernos como pueblo. Aquí no hay guerrilleros somos un pueblo tranquilo, pero no podemos quedarnos ajenos a lo que sucede”.

“Esa noche yo no pude dormir. Solo queremos que ya no haya represión, ellos vinieron a matar, en un futuro si vuelven a hacer lo mismo ya no responderemos con piedras solamente, nadie quiere eso pero es a lo que nos orilla el gobierno”.

 Jesús Cadena 19 años, una bala lo mató

 “Él nunca se despedía sin antes darme un beso, pero esta vez no pudo despedirse”, narra con una voz endeble, mientras se envuelve las manos y observa la fotografía de su hijo colgada en la pared, Patricia Sánchez, madre del joven, casi niño, Jesús Cadena Sánchez, muerto por una herida de bala que atravesó su vejiga.

“Siento coraje hacia nuestro gobierno, ellos fueron los responsables de la muerte de mi hijo. En ese lugar no solo había maestros, había padres de familia también, exigiendo lo que por derecho les pertenece que es la libertad y la justicia”, agrega delicadamente.

El joven que recientemente había terminado su preparatoria y que pretendía cursar la carrera de Ingeniería Civil, en la Universidad Autónoma de Chapingo, era el tercero y único varón de las cinco hijas de Patricia. Era catequista y durante la incursión policiaca él fue uno de los que acudieron a auxiliar a los heridos.

“Fui a buscar a mi hijo como a las 10 y media. No me contestaba el teléfono, presentía algo, llegué hasta dónde estaba el conflicto, quise atravesarme en la carretera pero empezaron a tirar balazos y me rosó una bala. Tuve que resguardarme, Acababa de hablar con él y lo último que me dijo es que los tenían acorralados, que los policías estaban disparando, después ya no contesto su celular”, declaró la madre del Jesús asesinado en el enfrentamiento en Nochixtlán.

Con tan solo 19 años de edad, uno más que Juan Azarel Galán Mendoza, también caído durante esa jornada, pero en el crucero de Viguera, ubicado en la capital oaxaqueña, Jesús fue de los más jóvenes que murieron por impacto de bala.

Patricia es viuda desde hace 12 años, desde ese entonces ella ha sido madre y padre para sus hijos, se dedica a hacer tortillas de trigo, comida y labores domésticas para sostener a su familia.

Durante la entrevista, entre lágrimas ella solo clama justicia:

“Pido una justicia en la cual la muerte de mi hijo valga la pena, que caigan sus cabezas, aunque sé que ni muertos me van a devolver a mi hijo, ellos ya están viejos pero mi hijo era un niño que apenas iba a vivir”.

Dentro de su tristeza y dolor, la madre mixteca no duda en afirmar que los responsables del asesinato de su hijo son los tres niveles de gobierno.

“Es necesario que nos organicemos para defendernos, que levantemos la voz y busquemos las formas necesarias para que luchemos contra aquellos que no tienen corazón”, agrega.

 

Un proyectil atravesó mi pierna

Dos horas antes de que la madre de Jesús fuera a buscar a su hijo, Ángela Cruz se encontraba auxiliando a los heridos cuando fue interceptada por un proyectil que le atravesó la pierna.

Fui a ayudar y a ver a mi familia porque había ido también al lugar del bloqueo. estábamos hasta atrás del contingente y hasta ahí llegaban los disparos. Muchas personas de las que estábamos auxiliando resultamos heridas.

“Yo no me había dado cuenta de que un proyectil atravesó mi pierna hasta que me empecé a sobar y cuando me di cuenta estaba sangrando; me fui caminando hasta la parroquia. Ahí vi como caía muerto uno de mis vecinos y otro más caía herido”.

Otros pobladores que estuvieron en los hechos platican que las balas iban y venían de todas direcciones, que incluso había francotiradores ubicados en el hotel Juquila y en el Hotel Merly, razón por la cual prendieron fuego a los establecimientos.

Ramiro Ortega, es uno de los heridos de bala que hasta ayer no había sido atendido.

Lleva cerca de una semana con un fragmento de bala a la altura de su hombro, herida que según comentan sus familiares no había podido atenderse por temor a ser aprehendido por los federales; sin embargo, según su hermana, ayer sería trasladado al ISSSTE en Oaxaca de Juárez, para ser atendido.

Que dejen de mentir los medios…

El sábado 25 de junio, un diario de circulación local de los más leídos en el estado,  publicó una entrevista y un reportaje en dónde expone el caso de dos policías heridos durante los hechos del pasado fin de semana en Nochixtlán, Oaxaca, en ambos narran como fueron violentados de una manera brutal ambos elementos, uno de ellos  pertenecía a la Policía Estatal y la segunda a la Policía Federal, sin embargo algunos pobladores nochixtlecos aseguran que es falso lo que fue publicado.

“Yo  invito a aquellos medios que nos tachan de violentos a que vengan a ver a nuestros heridos, porque solo manejan casos de policías, ayer (sábado) salieron dos notas en las cuales los policías que supuestamente están heridos ni si quiera corresponden a los policías que tuvimos retenidos, no son los que aparecen en las fotografías, sus rasgos físicos se  parecen en nada a los que realmente tuvimos retenidos y eso lo puede decir la gente que estuvo de testigo”.

“Que dejen de estar diciendo mentiras esos medios”, dijo en entrevista Alfredo Gutiérrez, carpintero y poblador de la comunidad, mientras me muestra indignado la portada del periódico local.

Alfredo niega que haya habido un enfrentamiento, argumenta que lo que sucedió fue una masacre, pues las bajas por parte de los pobladores no se pueden comparar con los heridos de la policía.

Aseguró que las armas más poderosas con las que contaron fueron cohetes, que comparados con las armas de largo alcance que utilizó la policía eran inútiles.

Menciona que a pesar de haber tenido la posibilidad de arrebatarles la vida a los policías que aprehendieron, se les perdono a pesar de que ellos si causaron bajas con los disparos que realizaron.

‘Tiraban a los pies para tumbarnos’

Mientras recorríamos las calles de una ciudad que resguardaba una aparente calma tras lo sucedido, el poblador continúo exponiendo su inconformidad.

Yo estuve en los enfrentamientos junto con mi hijo, mi esposa nos fue a buscar después. Nos estuvieron “rafageando” y no estoy siendo exagerado, era más peligroso tirarte al piso que quedarte parado. Tiraban a los pies, para tumbarnos”. “Los policías que agarramos estaban en el piso, sus compañeros los abandonaron, sí se les dio auxilio a pesar de todo, se les traslado en la ambulancia hasta la parroquia y ahí se les tuvo retenidos”.

En una entrevista para un diario local, un elemento estatal aseguró que sus mandos primero invitaron a que se retiraran y desbloquearan los accesos y que los pobladores reaccionaron de forma agresiva, sin embargo varios testigos aseguraron que en ningún momento los mandos dijeron eso y que por el contrario llegaron a agredir y quemar, incluso aseguraron que quiénes quemaron los camiones que trasladaban pollos, no fueron los pobladores, sino los mismos elementos policiacos.

Según la publicación el elemento declaró: “empezaron a escucharse las detonaciones de arma de fuego y en ese momento, aunque no lo sentí, ya había recibido el impacto. Después, a los 20 minutos ya sentí calientito y ya no podía caminar ni avanzar con mis compañeros”.

En tanto Rosa Sánchez, pobladora de la comunidad aseguró que no tenían armas.

Dicen que nosotros teníamos armas pero aquí en el pueblo somos  pacíficos, no había armas, mis paisanos dicen si tuviéramos armas los hubiéramos matado, porque conejos sabemos cazar, pero no las utilizamos. Que nos enseñen a sus muertos, ninguno de ellos murió, que no mientan”.

En varios medios locales y nacionales (menciona a El Imparcial y el Sol de México) han circulado notas acerca de grupos guerrilleros localizados en Nochixtlán y diversas localidades de la mixteca oaxaqueña, sin embargo todos los pobladores con los que pudimos platicar se indignan cuando se les cuestiona acerca de esa información ya que aseguran es falsa y solo tiene por objetivo criminalizarlos y justificar la represión por parte del Estado.

Desconfianza ante mesa de diálogo entre Segob y CNTE

  Algunos pobladores de Nochixtlán han externado intriga, preocupación e inconformidad tras establecerse una mesa de diálogo con el gobierno, tal es el caso de Alfredo Gutiérrez que asegura El magisterio se está llevando los elogios” pero el pueblo es quién puso a los muertos.

“Esa es mi inconformidad. Algo que me preocupa es que el lunes se levanten las mesas de negociación y que no salga nada en beneficio del pueblo, cómo va a quedar Nochixtlán, nosotros pusimos a los muertos y exigimos dialogar también con gobernación”.

  A pesar que dentro de los acuerdos, pronunciamientos y tareas de la sección 22 se acordó realizar una marcha en la población mixteca este domingo y también una caravana motorizada el día martes que va  a partir de la ciudad de Oaxaca hacía la misma, los pobladores aún están a la expectativa de lo que ocurra en la mesa de negociación, en la cual, según documentos de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) estará también una comisión que representará al pueblo de Nochixtlán.

“Quizá son necesarias ahorita esas negociaciones, pero yo no veo bien que la sección 22 se valga de nuestros muertos para negociar. No se me hace justo que ellos estén negociando y nosotros estemos llorando, aunque ellos negocien la indemnización por nuestros muertos. Nosotros queremos un cambio real también y dejar de estar reprimidos como pueblo”, aseguró en entrevista la madre de Jesús Cadena.

Algunos otros pronunciamientos públicos al respecto, por parte de colectivos e individualidades  en Oaxaca mencionan: “no aceptamos ningún tipo de negociación con el estado que asesinó a 11 compañeros en Nochixtlán y Viguera.

Manifiestan también desagrado a las mesas de negociación que el magisterio entabla con el gobierno federal, ya que la vida de los caídos no está a disposición de ninguna negociación”.

Mientras un sector de la población, artistas e intelectuales a nivel nacional apela al diálogo y se expresa a través de manifestaciones culturales y pacíficas, algunos otros sectores se muestran reacios al  diálogo con el Estado, pues aseguran, es el causante de la violencia que hay actualmente en el país.

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