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abril 7, 2021 Comentarios (0) PERFILES, portada

Griselda Sánchez: aprehender la vida en los sonidos

Texto:Rocío Flores
Fotografía:Carmen Pacheco 

Escuchar es un arte. No escuchamos sólo con nuestro oído. Nuestro cuerpo también escucha. Y cuándo escuchamos con él, se lee el mundo de otra manera, se aprehende de él y de quienes lo hacen parte. Se vive también a partir de los sonidos.

Para escuchar necesitamos el silencio y una cierta disposición en el cuerpo, algo como un vacío, un campo abierto o receptivo por donde un universo se extiende.

Griselda Sánchez tiene esa virtud: sabe escuchar y lo hace con una determinación profunda. Su cuerpo en sí es una resonancia por donde los sonidos trascienden. Camina, viaja, observa, escucha, recupera experiencias que más tarde serán los paisajes sonoros que hacen parte de su trabajo.

Griselda tiene 43 años de edad, es comunicadora, productora radiofónica y paisajista sonora. “La More”, como le llaman sus amigos, va siempre con  el oído alerta a lo esencial: la naturaleza y la vida.

En su camino explora y registra el silbido del viento, el crepitar de las hojas secas en el bosque, el canto del pájaro que trae un mensaje, o los sonidos que surgen donde nace el agua.

Lo mismo recupera los sonidos donde habita el señor del monte o de la tierra, como las risas de  aquellos que a media noche caminan y, de pronto, paran a mirar una lluvia de líridas.

También indaga sobre los que son característicos de un lugar y aquellos que forman parte de la identidad. Sus narrativas sonoras tienen un componente artístico y uno político. Parten de lo esencial, pero también permiten reflexionar sobre  las razones por la que  algunos sonidos han ido desapareciendo. Su registro es una pieza clave para la memoria.

Lo que hace La More 一dice Juan, uno de sus amigos comunicadores 一 es una recuperación de sonidos. Plasma momentos en ese todo, en el que hay personas e interacción con el entorno. A veces interviene para que le cuenten porque hay que contextualizar el sonido que ella está dejando o nos está compartiendo.  Es la remembranza de un tiempo.

Algunas piezas, como Pedimento, abren la posibilidad de conocer otras formas de vida. Si la escuchas, desatas las vallas del “otro”. Es un recorrido sonoro por las historias de quienes habitan la Mixteca Alta de Oaxaca, de donde es originaria.

A través de éste podemos acercarnos al parangonero,  personaje de esos pueblos mixtecos que hacen el puente entre los humanos y los entes sagrados, así como a rituales y otras narrativas que conforman la memoria e identidad de las personas sabias de esa región.

Transitar veredas del tiempo en los sonidos

A Griselda, el  arte sonoro la ha llevado por distintos caminos. Con su agudo y afinado oído transita veredas, lagos, ríos, bosques. Las  fronteras desaparecen para ella, va por las regiones del estado, de México y de otros países buscando siempre registrar la sonoridad que le conecte a lo sutil, a lo simple, a lo bello,  y a lo que quiere comunicar o compartir desde la postura de vida que asume.

Oda al aire

…no sé quién eres,

pero una cosa te pido,

no te vendas.

Pablo Neruda.
Fragmento de Oda al aire

Hace un tiempo en una charla cafetera, Griselda  一también autora de dos libros:  La Línea: Relatos de la resistencia en Atenco (2010) y de Aire no te vendas: La lucha por el territorio desde las ondas (2016) 一  manifestó su interés y preocupación por aquellos sonidos que se pierden, que no vuelven. 

Oda al aire, un poema de Pablo Neruda, fue, en parte, inspiración para registrar 一en la Costa y en el Istmo一 los sonidos del aire, ese espacio donde viajan nuestras palabras y nuestros pensamientos. También para el título  de su libro Aire no te vendas en el que documenta historias de esa última región frente a planes de desarrollo, siembra de maíz transgénico, parques eólicos, acaparamiento del agua, entre otras experiencias de lucha y resistencia documentadas en las radios comunitarias de Oaxaca.

“Están en juego la tierra y el aire, y precisamente de este se está produciendo la energía de los parques eólicos, pareciera común pero es un robo, tenemos que reflexionar todo lo que cambia o se pierde. También es un territorio, y debe defenderse” expuso la autora en esa charla.

En el Istmo de Tehuantepec también registró como suena el mercado, el ir y venir de las  mujeres, el intercambio que se da en las voces, sus risas, su lengua.  一En Chacahua grabé los manglares, y las garzas que llegan a anidar, las ranas que anuncian la cercanía de la lluvia, por ejemplo一 cuenta Griselda.

Canto a la Lluvia, Construcción de Territorios Sonoros, es otro ejemplo de esos sonidos que recoge ante el temor de que desaparezcan. Ahí documenta los sonidos que son susceptibles a perderse por la entrada de proyectos extractivos como la minería o la deforestación de los bosques en la Sierra Norte de Oaxaca. La pieza forma parte de una investigación en curso de su doctorado en Desarrollo Rural por la Universidad Autónoma Metropolitana.

Intentando hacer una precisión sobre su trabajo, preguntamos a Griselda en qué género o en qué campo está su labor principal. Su cara delinea inmediatamente una sonrisa muy franca y responde: “Arte Sonoro, pero ese término a mí no me gusta, es muy rimbombante”.

Más allá de los conceptos, lo cierto es que la narrativa sonora de Griselda le ha permitido participar y ser reconocida en festivales de arte sonoro nacionales e internacionales. Y también asumir la vida de otra manera.

Griselda deja ver que, quizá lo valioso de su trabajo es la interdisciplina, el intercambio que se aprende explorando y compartiendo los sonidos y finalmente la experiencia de quién graba, como en Líridas: Fonografía de un momento fugaz, una pieza que fue presentada en Bolivia en el festival Sur Aural en 2020 y  se inscribe en un tiempo concreto, en el bosque templado  de la Sierra Norte de Oaxaca, donde logra captar un suceso. Su escucha es provocadora, desata sensaciones. 

Particularmente 一dice su amigo Juan一 pienso que lo que ella está haciendo es dejar testimonio de un momento de la vida que no se va a repetir, de un momento que va a cambiar. Con el tiempo no vamos a volver a escuchar lo mismo.

Griselda Sánchez, artista sonora. ©Oaxaca Media

La naturaleza, su fuente de vida

A finales del año 2018 Griselda Sánchez recibió la noticia del cáncer en su cuerpo. Tenía dos caminos para vivir esa experiencia:  el convencional, con quimioterapia y  mastectomía, y ese otro camino que había iniciado con el arte de recuperar los sonidos de la naturaleza. Eligió “el más completo e integral”.

Ella confío en su sistema inmune y en los mecanismos de autoregulación de su cuerpo para salvaguardar la vida, una vida que  incluye  a todos los seres vivos, a los animales, el agua, el aire y a todos los seres, visibles e invisibles.

Como muchas personas de las comunidades de Oaxaca, La More a quien conocen también como Lluvia Obsidiana, rechaza el antropocentrismo y confía en la colectividad, el cuidado mutuo y la ternura de los otros seres con quienes hacemos la vida.

Así que, con el corazón apachurrado, como ella dice, se dispuso a seguir con su trabajo y  ser lo que ella es.  Después de la noticia inició un proceso que llamó reparación orgánica, en el que se nutre de la tierra, de la energía que generan las plantas contenidas por años de crecimiento, los ríos y las montañas que tanto le gustan y además se atiende con procesos de acupuntura, herbolaria, temazcales, la nutrición correcta y otros métodos alternativos.

“La reparación orgánica  fue consecuencia de lo que hacía. Yo creo que vino a partir, de ese caminito que tenía, siento que sin él no hubiera tomado esa decisión,  para decir: va a ser puras plantas” .

Además 一cuenta一 por la posición de vida que asume, decidió que ningún medicamento alópata entraría su cuerpo, ni para el dolor, así que optó por el CBD o extracto de marihuana para disminuir el  dolor.

En el año 2020, durante la crisis de salud, tuvo la fortuna de estar en casa casi por dos meses, pero metida en el bosque. Dijo que no quería que su cerebro hiciera corto circuito ante lo ilógico de muchas de las cosas que suceden con la gestión de la pandemia. 

“¿Sola? estuve rodeada de pájaros, tlacuaches, mariposas, libélulas, serpientes, alacranes, cacomixtles, colibríes, árboles, flores, bambúes, y a veces habló con ellos”, comparte la comunicadora, quien en medio de esta crisis sanitaria por el coronavirus se percata de que en las listas de los más vulnerables están las personas enfermas de cáncer. 

“¡Muy bien, otra vez entre las primeras!», comentó en su momento, irónicamente. 

“Pero yo no me quiero morir ahora, se que todos vamos a morir, pero ahora al menos no tengo ganas. No acepto que el Estado gestione mi muerte con el tema del covid.  Ya pasé el shock de mi muerte. El terapeuta me dijo: mira More, en el fondo es un tema del miedo a la muerte». 

Y quizá en el fondo para ella, la vida y la muerte ha sido un tema recurrente en su trabajo y en su vida, porque sabe que son indisociables. 

Griselda Sánchez, artista sonora. Foto: Carmen Pacheco ©Oaxaca Media

Germinal 

Griselda comienza a hablar más públicamente sobre su proceso en el que asumió la enfermedad y comparte la experiencia a su manera. Produjo una pieza titulada Germinal, autoetnografía radial (Día 8) la cual fue presentada en un festival sonoro de Chile en diciembre del 2020, y más recientemente en la Locomotora, un foro escénico en Oaxaca.

“Sentí nervios cuando lo presenté en Chile y ahora en la Locomotora también, pero gustó. Aún nos cuesta trabajo escuchar, pensé a ver si no se aburren. La sala estaba a oscuras  y detonó mucha sensibilidad”.

La pieza dura 22 minutos. En este último trabajo muestra tácitamente su posición en la vida y explora sobre la temporada más crítica de la pandemia en que ella vivió en la comunidad de Lachatao en Oaxaca.

“Quise mostrar un pedacito de tiempo histórico que  estábamos viviendo, pero que en la montaña se vive distinto. La autoetnografía trata de eso, no es que yo cuente solo mi historia como en la biografía, sino que también hay un contexto siempre vas a estar enmarcada en un proceso político, a partir de tu vida puedes contar lo que va sucediendo a tu alrededor, por ejemplo, mostrar a la comunidad defensora del bosque”.

Ahí en la montaña no había restricciones. Los únicos límites para Griselda fueron impuestos solo por el cansancio de sus pies y el miedo a perderse.

En resumen 一agrega Juan一  lo que La More registra es un momento de la vida que nos ayudará a pensar que tanto se transforma en el futuro, que nos hará pensar en el sonido del silencio, en lo que nos provoca y que tanto lo transgredimos con ruidos de máquinas o la existencia de otro tipo de sonidos que no nos dicen mucho o poquito, y que alegran tan solo un momento pequeño de la vida. Porque la vida también se reproduce perpetuando los sonidos en un soporte,  como en una grabación, para provocar la memoria.

Mientras la crisis pasa, el sonido del silencio o la lluvia llega, Griselda se toma el tiempo para ir al río y ser como él.  Deja sus miedos aún a pesar del Covid. Sabe que el agua igual que los sonidos, es memoria viva de la creación. La More asegura que sus amigas, casi hermanas: las mariposas amarillas y las libélulas moradas nos sugieren que hay otra manera de vivir.

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