Alejandro Salvador Cruz Pimentel

Si, en alusión a la melodía que fue todo un éxito con este grupo, “… que no quede huella, que no que no, que no quede huella…” La Sexagésima Segunda Legislatura Constitucional del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, mediante el Decreto No. 1989, modificó su reglamento interior, adicionó el artículo 37 TER que a la letra dice:

“… Al finalizar el periodo del ejercicio legal de una Legislatura, los asuntos pendientes de dictamen de la misma, se darán por precluidos, pudiendo ser presentados como nuevos en la legislatura en función.

Para que se consideren como asuntos precluidos, es necesario que el presidente de la comisión que corresponda, haga la declaratoria respectiva y ordene el archivo de los asuntos como concluidos, informando al presidente de la Junta de Coordinación Política …”

¡Cómo la ven! La preclusión entendida como la pérdida, extinción o consumación de una facultad procesal, que resulta normalmente, de no haber observado el orden u oportunidad dada por la ley para la realización de un acto. En días pasados, los habitantes de la casa del pueblo, como coloquialmente se dice, se están “curando en salud” ante su ínfimo desempeño legislativo. Por ejemplo la Comisión de Gobernación que preside el PRI, tiene más de 350 asuntos turnados que se encuentran “en estudio”. La Comisión de Administración de Justicia que preside el PAN tiene más de 550 asuntos en las mismas circunstancias. La Comisión de Estudios Constitucionales que preside un aliancista, de igual manera más de 70 asuntos. Se les reconoce el desaseo que tuvieron en su desempeño y la manera que tergiversaron la función legislativa.

Tuvieron serios tropiezos con la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sus artilugios y excesos, tuvieron consecuencias. Hoy son un convidado de piedra en el problema educativo, nadie los ve ni los escucha. Es interminable la lista de desaciertos este congreso en preclusión. Su agenda legislativa anunciada con mucha parafernalia en el majestuoso teatro Macedonio Alcalá, no se cumplió nada.

La falta de transparencia en la información relativa a sus funciones y su flujo de trabajo, al interior de las Comisiones, permite que se lleven a cabo estos retrocesos en la mayor oscuridad y con la connivencia de la Junta de Coordinación Política. Su inacción durante su gestión los llevó a modificar su reglamento interno para subsanar tanto asunto pendiente.

Para la siguiente Legislatura, los ciudadanos trataremos de impulsar un monitoreo legislativo que garantice la eficacia de su labor. Un semáforo mediante el cual la ciudadanía interesada pueda vigilar el trabajo en comisiones, vigilando que se cumplan los tiempos legales para su atención. El dinero que circula por los caudales de la opacidad no es menor, el pago de prebendas tampoco, el pago de asesores mucho menos, amerita pues, poner orden en las comisiones; los asuntos que pasaran “a mejor vida” o preclusión serán vastos.

Es necesario impulsar ya, un Modelo Parlamento Abierto en Oaxaca, el daño que han hecho a nuestro estado es tremendo, su desaseo legislativo ya hizo estragos. La técnica legislativa como el conjunto de reglas que ajusten la conducta funcional de los legisladores debe ser una realidad en Oaxaca, ya basta de legisladores y asesores, como los actuales, que optaron por la preclusión de sus asuntos colocados en las gavetas del Congreso en lugar de ponerse a trabajar en serio.

 

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