Santiago Roncagliolo: escribo novelas para rasgar los silencios

Peruvian writer Santiago Roncagliolo speaks during the 4th "Centroamerica Tell" meeting of writers  in Managua

*El autor confiesa que su interés se centra en mostrar las partes oscuras de lo que somos

“Cuando hay un tema incómodo, un tema del que alguien no quiere que hables, es un desafío hablar de él, sacarlo a la luz”. En esta conversación el escritor y periodista peruano Santiago Rocangliolo nos llevará por el abismo de los secretos y la oscuridad que aguardan. 

A través de sus novelas lidia con momentos políticos y psicológicos muy difíciles  para los latinoamericanos y los seres humanos en general. Su última publicación: Y líbranos del mal, no es la excepción. 

Se acomoda en su asiento y pide un momento para asegurarse que todo está listo para esta entrevista vía zoom. Lleva un suéter rojo que encaja a la perfección con el marco que se traza a su alrededor. Rodeado de libros y apuntes no deja espacio para la duda: estamos ante un escritor. 

¿Cómo nació la inspiración para contar esta historia en específico?

En este caso me sorprendió porque en Perú hubo un caso parecido al de los Legionarios de Cristo en México. Lo que me impactó fue cómo esto había ocurrido a cientos de personas durante decenas de años y mucha gente que yo conocía estaba cerca de un modo u otro de esta congregación y nadie había dicho nada. ¿Cómo podía mantenerse en silencio algo tan grande, tan masivo y tan atroz? ¿Cómo podía haber un pacto de silencio social? 

Pese a su auténtica indignación, las reflexiones de Roncagliolo circundan muy lejos de las lecciones morales, pues explica que normalmente no toma el punto de vista de las víctimas, sino de los verdugos. 

Lo que me interesa es cómo la gente que alguna vez fue normal, e incluso devota e idealista, se convierte en un monstruo y por lo tanto, cómo es que cualquiera de nosotros podría convertirse en uno. 

¿Por ello el personaje de Sebastián es tan importante? 

El personaje que más me llamaba la atención era el de Sebastián, sí,  porque me parece que es muy difícil decidir si es una víctima o un verdugo. Yo mismo no lo tengo muy claro y creo que cada lector sacará sus propias conclusiones sobre esto y sobre cómo juzgarlo, pero  justamente lo que a mí me interesa es mostrar qué difícil es juzgar. Nos gusta hablar de las cosas sentenciando y vamos por ahí dando nuestras opiniones, pero creo que las buenas historias son las que desafían nuestras opiniones más asentadas, nuestros clichés y nuestros prejuicios sobre cómo son las cosas. 

Me interesan las historias que no te dicen que había unos señores muy malos, te dicen: tú  podrías haber sido uno de ellos, y quizá las cosas que él siente también las sientes tú y si lo hubieses sentido en su lugar, en su momento, tú no serías muy diferente a él. 

¿Qué pasa con los verdaderos malos? 

Siempre me ha llamado la atención cómo nadie considera que es malo, todos creemos que somos buenos, todos tenemos una versión de la vida en la que somos muy buenos y si hemos hecho algo malo es culpa de la sociedad, de nuestros padres, de nuestros enemigos, del capitalismo, de lo que quieras, siempre hay una manera de explicar por qué hicimos cosas terribles y sin embargo, si todos fuésemos así de buenos, el mundo sería un lugar paradisíaco y muy aburrido. 

Lo que explica el mal es que lo hace gente que cree que está haciendo cosas buenas y mientras más idealista te crees y mientras más importante crees que es lo que haces, más autorizado te sientes a hacer lo que haces. 

Los personajes de esta novela creen que están cambiando el mundo, creen que están defendiendo al mundo de las amenazas del infierno y esto es lo que les evita entender cualquier otra consideración moral. 

¿Esta es una historia de fe? 

No, no tiene nada que ver con la fe, no es un ataque contra ella tampoco, la pederastia pone en jaque a la Iglesia, a la institución terrenal, pero no a la fe, la fe es algo mucho más íntimo, no creo que ser pederasta sea muy católico la verdad, la pederastia es lo contrario a lo que debe hacer un católico. 

¿Ha dejado de ser creyente? 

¡Para la manga de ateos que es el gremio de los escritores! sí, yo soy el religioso, no soy una persona que vaya a misa los domingos pero sí me interesa la religión, todas las religiones. 

Creo que hay que ser muy chato para pensar que lo más importante en el mundo eres tú, que lo más  importante somos las personas. Creo que formamos parte de algo muy grande que no terminamos de entender y la religión ha sido una manera de lidiar con eso, puedes llamarlo el Universo, la energía, Dios, hay muchas palabras.

Me interesa mucho nuestra relación con eso que no entendemos, nuestra relación con lo que es más grande que nosotros, lo que desconocemos, lo que nos trasciende.

¿Qué pasa con los silencios literarios que son parte de esta novela? 

A nivel técnico, hay muchos vacíos en la historia y es intencional porque así ocurre en la vida real, nunca terminas de ver al monstruo, lo ves a través de rendijas, de testimonios, de personas que te van contando un pedacito y así es como lo ve el lector. La idea era narrar a través de los silencios y secretos una historia que en la realidad también ocurre entre silencios y secretos. 

Los lectores hoy en día se han vuelto mucho más sofisticados, no están esperando una moraleja y les gusta tomar sus propias decisiones. En el caso de esta novela es verdad que hay vacíos evidentes para que los llenes. 

Muchas veces los lectores tienen mejores explicaciones para las cosas. Ese juego me gusta, porque una novela no está terminada hasta que alguien la lee, hasta que alguien la descifra basado en su propia experiencia. 

¿Cómo curarnos de las consecuencias de los secretos? 

Hablando. 

Esta clase de cosas han ocurrido durante siglos porque nadie hablaba de ello. Eso cambia cuando se vuelve un escándalo que aparece en la prensa, en los documentales, en las películas, en las novelas. 

Escribir al respecto rasga los silencios, la gente comienza a discutir sobre el tema y sin darse cuenta ya está hablando de lo que antes no se hablaba. Creo que la narrativa rompe los tabúes, cuando lo dices has roto ese hechizo. Al hablar de las cosas las personas tienen más poder para enfrentarlo. 

Estas historias son terriblemente cercanas, asegúrate de que tu silencio no las proteja. 

¿Los personajes de esta historia, se salvan? 

No lo sé, no sé si se salvan porque para eso hacía falta llegar a un punto que yo no quería atravesar. En todas las historias de terror te pasas 75 minutos muy interesado porque no ha aparecido el monstruo y a partir del momento en el que aparece, la película se vuelve una mierda. Lo interesante es esperar a que aparezca. En esta novela estamos merodeando al monstruo, nos acercamos a él, pero cuando finalmente se va a abrir la puerta y el monstruo va a parecer por entero la novela termina. 

Aprendiz de reportera. Me gusta contar historias. Escribo sobre temas de cultura: libros, árboles y comida.

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